Thursday, May 21, 2009


Fuerte y manso, carreta.

Sunday, March 29, 2009


Una sbornia sencillamente fenomenal. No llego a entender cómo hacés para decir “Estoy de bajón” y quedarte tan tranquila con la de cosas sencillamente fenomenales que hay en el mundo. Hay una niña pequeña cantando por la calle, una mujer comiendo una banana, flores sin maceta por allá, brillitos azules y verdes en esa pared, el conductor del 48 tiene cara de estar pensando en gaviotas, puedo hacer burbujas de jabón a maullido limpio pero, en último término, no tenemos porqué hacer caso de nada. Somos bellas por haber aprendido de la podredumbre, por ser su imagen. ¿Qué más podés querer?

Saturday, March 28, 2009

Había algo en esa corriente que te volvía la cabeza del revés. Era el mar, ese azar, que se te derramaba por el pelo y ahogaba cualquier pensamiento ineficaz, no sé, quemaba el tiempo. Eran los colores de los aerosoles y saber que quedaban colgando del aire y de las ropas, sofocos dérmicos aparte. Era la propia música, si querías bailar se te diluía todo el cuerpo a la vez y no lograbas más que unas cuantas sacudidas desfallecidas y aún así, aún así, terminabas por los suelos del cansancio cuando la radio tenía la gentileza de callarse. Y sobre todo era discutir cardúmenes violetas en el suelo, pulpos tortugas marinas tiburones belugas revolviendo el asfalto tres cuatro minutos, en un cromatismo asombrante.

Friday, June 27, 2008


A mi padre le enervaba que yo no tuviese mente de turista. Me podía señalar el Obelisco mil veces, y a mí me iba a seguir interesando más el hecho de que Buenos Aires gritara las estrellas. Mi hermano era otra cosa: le fascinaban todas y cada una de las estatuas de los múltiples próceres a caballo que pastaban por la ciudad, y casi se ahoga de gusto cuando fuimos a la casa donde vivió un poeta que realmente ninguno de nosotros conocía. Y yo, haciendo gala de una ordinariez terrible, me ponía a adoptar piedritas del suelo, a perderme en la librería más grande que vi en mi vida, a pegar saltos entre las baldosas del barrio colonial y a declararme con la mirada a los tragafuegos del parque Lezama. Uno de ellos (el que olía a musgo y cuya cara era la mismidad de la noche) me encasquetó un gorro de bufón con tres cascabeles violetas y después empezó a cantar Muchachas ojos de papel. Y para mí ése recuerdo es más importante que todos los museos de Argentina. Descubrir un graffiti reproduciendo versos de Idea Vilariño

(para qué quiero vida vida vida
tensa borracha ardiente loca vida
para qué)

me volvía mariposa y lo preferí a la arquitectura hispánica propia de la Iglesia de San Ignacio.

Qué vergüenza.

Sunday, June 08, 2008

¿Cómo me venís a preguntar lo que me pasa? Sabés lo que me pasa, me pasa que es intuirte nomás y se me descalza el corazón, se convierte en canica y termina recorriendo todos los malditos recovecos de mi cuerpo. Te tengo cerca y se me olvida que soy un bicho de felicidad pálida y me superan las ganas de tocarte las uñas (y eso que no sé disimular nada). Te tengo lejos y me vienen delirios románticos/republicanos pecosos y con la lengua siempre apoyada en una espalda que no es la propia...

...¡Románticos! ¿Te das cuenta de lo que dije? ¡Románticos...!

Tuesday, February 05, 2008

El río... era marrón, no llegaba a reflejarse el sol en el agua. La aprisionabas entre los dedos y se volvía transparente.
La tez de mi acompañante era de idéntico color

("Hoy en la escuelita había una nena marrón, mamá... ¡era más linda!")

De hecho todo él era marrón, todo, el pelo, los ojos, las uñas, los pezones e incluso las palmas de las manos, perfectamente uniforme... y, si te seguías fijando, el cayuco, la ribera del río y las orillas del atardecer, todo con la misma monocromía de chocolate o barro. La tierra húmeda se alzaba impregnando nuestras mejillas de viejas tormentas.
Destacaba el cielo, claro, y un brazalete dorado que adornaba su tobillo. Y yo misma, pero yo no estaba allí, era poco más que una extrapolación fortuita; por muy rojas que fueran mis botas, un observador perspicaz no hubiese llegado siquiera a intuirlas.
Me las quité y las dejé a sus pies; él miraba delante, siempre delante, a cualquier parte: su rictus petrificado en una mueca de absoluta seriedad. No bajó la mirada cuando el resto de mi ropa le cubrió la tobillera (estaba solo, por supuesto), ni se tambaleó con el resto de la embarcación cuando me acomodé en el borde, y no sintió el ruido, que acompañaba al delirio de los baobabs, de mis piernas deslizándose por el agua: no tenía porqué.
Charles (porque ése era su nombre, y no otro) siguió dirigiendo su barco a través del Casamance, dejándome flotar un rato en el río senegalés. Ni siquiera me permitió ver el color de sus dientes.

Saturday, January 26, 2008

Le vibraban las cutículas y se le caían las oreja, o al menos eso parecía. Lo único que llegaba a oír era un palpitante lameteo en su paladar: un sonido interno y encantador que descendía a gritos por sus entrañas más amarillas.
Inyectó los pulgares en el ombligo de él, un reflejo de su movimiento yerto, y lo rajó, lo abrió y de sus propias entrañas volaron garzas que se aposentaron en el último estante de la librería.
El detalle de algo tan irrevocablemente real, rutinario, hizo que recordara que si el silencio era tan difuso era por algo, lo que iba a ser como vaivén de bambú terminó siendo como acuarela negra y desdibujada, que la acompaño mientras caía de la cama.
Tiene una tristeza de cigarros, hambre y colchones rasgados; esos colchones que se suicidan escupiendo su relleno amarillo hasta pudrirse. No es una tristeza egoísta, muchas veces ni siquiera es consciente. Si le preguntan, parpadea largo rato, hasta que al final dice que le gusta tener lágrimas en la garganta, y que ella esa así, siempre lleva esa tristeza consigo.

Sunday, December 16, 2007

Santiago



Pero contáme che, contáme de qué color es la luz de las farolas, si la nieve cae hacia abajo o hacia arriba, si es verdad que la gente no cierra las puertas y por cierto, cómo te miran cuando balbuceas, hacen escándalo en las colas y en las faldas, son frágiles y diminutos o cómo, qué hacen cuando llueve, qué piensan de los titiriteros y de la niebla, por favor decime que hay cuentacuentos, serían cuentos fríos y hogareños, bien para colgarse (o colgarlos) de cielos naranjas... o no, ¡qué sé yo!
Dale, dale... ¿usan hojas rayadas, cuadriculadas o blancas nomás? ¿Cuántas vecese se ponen un par de medias antes de lavarlas? ¿Cuando lloran se tapan la boca o la nariz? ¿Hay caracoles de cuernos colgantes? ¿Dónde guardan las flores en invierno? ¿Cuál es el nombre más común? Seguro que sos único o igual fueron todos a freír el país con mate.
Sí, sí, ya casi está... un par de incongruencias más no te va a matar. ¿Son altos los edificios... se deshacen de las inutilidades arrojándolas por las ventanas? ¿Citan a filósofos griegos todo el rato? ¿Se meten el dinero en los corpiños y se imaginan la calle antes de salir? ¿Cuentan más rápido para adelante o para atrás? ¿Suspiran al apoyar las cabezas en las almohadas? ¿Conocés alguna calle donde llueva café? Seguro que sí. ¿Tienen ojos solteros o mojados? ¿Cómo son los zoológicos... les cosen los ojos derechos a los leones para que los chiquilines se rían de sus andares rotos?, espero que no. ¿A qué huele el monumento a Terry Fox? y... ta, ya está, era eso nomás, nada más, anything else... no sé como lo dirán en francés, ya aprenderás, supongo.
Suerte.

Sunday, November 25, 2007

Los árboles de la cuadra eran bucólicos, purulentos, así que nos fuimos a canturrearles poemas de Oliveiro Girondo. Mostraban una apatía inabarcable hacia nuestros abrazos: ni nos interrogaban, ni impostaban la voz. Los hachamos a versos, aullándoles nuestra gratitud hacia los gusanos, el fango y las piedras. Una estrofa bien escogida, ahora que me fijo. Sí, así nomás. Yo creo que sirvió para algo.

Al menos ahora saben lo que es sentirse solos.
"Y un ejército de gente balbuceando su verdad
De cosas estancadas que quedaron por hablar
(...)
De gente que habla sola
Y sus palabras abortadas de no hablar"
Attaque 77



Rata, sirena, faústica, animal de madru(gada), que brillaba como un viejo empaque de galletas en una Tierra redonda y tan azul como una naranja... me fascinas. Requiero otra canción triste de las que me confías a veces. A veces me pregunto por el estado de tus cortinas y por el horno donde se cocinaba una tarta de vainilla, turrón y aire. El Diablo nunca te persiguió por el Retiro. Chau. Brillanteando las bolitas de cristal morado en tus orejas. Fui el sol: giraba y soplaba y dejaba que se me cayeran los rayos. Gracias a mí pasaron cuatro días. Tus pecas tienen algo que las hace especiales: salen de noche a perseguir de cerca maullidos de gardenias moteadas. Espero que te vaya bien en el País de las Puertas sin Llave. Ella sabía hacer canciones de plasticina, de tarde, de noche y de día. Intentaste contagiarme tu emoción por las canciones de homosexuales y secuestros... vanamente. Igual sigo pensando que alguien tendrías que erigir un monumento Antártida en honor a tu nariz. Deberíamos haber terminado contando fábulas de golondrinas empáticas por los caminos. Una vez me acomodaste en tus hombros y bailamos un ratito sin hurtarnos las manos. No, no te acordás, ni falta que hace, desalmado. Luciérnagas y Buitres, esponjitas naturales que se derretían sin abrigo. Esa frazada estaba tan mojada que (por suerte) no se podía quemar. Deseo sinceramente que no te hayas muerto. A veces te imagino bebiendo el sudor que se desliza por tu pecho. Deberías haberte comido el barro de chocolate que manaba de tu bañera y tus pezones. No soporto ni merezco tu odio. Tengo una foto clandestina de tus persianas verdes flotando en mi cajón. ¿Te das cuenta? Tantas tardes en la playa mascando arena y nunca arrojamos ninguna botella al mar...

Saturday, November 24, 2007

Hello, hello...

It's good to be back.

Saturday, June 23, 2007

Cadena Tolkiana: Tom Bombadil

La cuestión de esta meme que me ha pasado Ely es escribir todo lo que encuentres sobre tu personaje favorito de Tolkien (jua. Para eso me hago otro blog)
Bueno, ya sabéis cual es el mío ^^ :


Tom Bombadil (Iarwain ben-adar en sindarin, que significa "el más viejo y el que no tiene padre") es un enigmático personaje literario creado por Tolkien en el poema Las Aventuras de Tom Bombadil, donde se le describe así:

El viejo Tom Bombadil era un alegre sujeto,
De chaqueta azul brillante y botas amarillas,
Llevaba en su alto sombrero una pluma de ala de cisne


Aparece posteriormente en el Libro I de El Señor de los Anillos, en donde asiste a Frodo, a Sam, a Merry y a Pippin en su periplo fuera de la Comarca. Aquí se nos da una descripción de su cara:

Tenía una chaqueta azul y larga barba castaña, los ojos eran azules y brillantes y la cara roja como una manzana madura, pero plegada en cientos de arrugas de risa.
De origen desconocido, más viejo que la misma tierra, ama la naturaleza sobre todas las cosas y puede controlarla gracias a la poesía.

Su naturaleza es motivo de discusión entre los seguidores de la serie de libros:

Se le considera a veces como uno de los Maiar, espíritus primigenios de menor pod
er que los Valar. Aunque el hecho que el Anillo Único no parezca afectarle, hace dudar a muchos lectores de tal aseveración, pues aún Gandalf, otro Maia, teme al Anillo. Esto se podría explicar si se tratara de un Maia más poderoso que Sauron. No obstante, cabe indicar que los Magos, a pesar de ser Maiar, tienen sus poderes limitados ya que fueron enviados a la Tierra Media como consejeros, como se indica en El Silmarillion.

Algunos plantean la posiblidad de que se trate de Oromë, el Vala que se relaciona con la tierra y que disfrutaba dando paseos por la Tierra Media.
Otros especulan que se trata de Aulë, el Vala hacedor de los Enanos. Esto estaría sugerido sobre todo por la apariencia de su esposa Baya de Oro, la cual tendría todos los atributos de Yavanna, y por tanto, Bombadil no podría ser otro que Aulë. Además, parecería muy lógico que Aulë ayude en la causa contra dos Maiar muy peligrosos que alguna vez estuvieron a su cargo: Sauron y Saruman. Finalmente, sólo un ser superior a un Maia (un Vala) sería capaz de tener el Anillo Único sin verse afectado por él.

Incluso, dado que su nombre en élfico está relacionado con los conceptos "anciano" y "padre", unido a su omnipotencia dentro del territorio que él mismo se autoimpone, ha llevado a algunos a plantearse la posibilidad de que en realidad sea el misimísimo Eru Iluvatar, el Creador del mundo, aunque en una carta, el mismo Tolkien negó tal posibilidad.

Probablemente el personaje sea, tal y como llegó a afirmar el mismo J. R. R. Tolkien, una alegoría de la Inglaterra campestre, y por lo tanto, inclasificable dentro del mundo imaginario de la Tierra Media.

Os dejo (para que no quede tan pobre) el primer capítulo de Las aventuras de Tom Bombadil n_n:

El viejo Tom Bombadil era un alegre sujeto;
De chaqueta azul brillante y botas amarillas;
Llevaba en su alto sombrero una pluma de ala de cisne.
Vivía bajo la colina, donde el Tornasauce
Corría desde su fuente herbosa hasta la cañada.

El viejo Tom en verano caminaba por los prados
Recogiendo ranúnculos, persiguiendo a las sombras,
Cosquilleando a las abejas que zumbaban entre las flores,
Sentándose junto al agua durante horas y horas.

Allí su barba se balanceaba hasta tocar el agua:
Llegó Baya de Oro, hija de la Dama del Río;
Tiró del cabello colgante de Tom. Y él cayó revolcándose
Bajo los lirios de agua, resoplando y tragando agua.

“¡Eh, Tom Bombadil! ¿A donde vas?”
Dijo la hermosa Baya de Oro. ¡Estás soplando burbujas,
Asustando a los peces aletados y a las pardas ratas de agua,
Espantando a los somormujos, anegando tu sombrero emplumado!

“¡Tráelo aquí de nuevo, hermosa doncella!”
Dijo Tom Bombadil. No me importa vadear.
¡Ve abajo! ¡Duerme de nuevo, donde los charcos son oscuros,
Lejos bajo las raíces de los sauces, pequeña dama de agua!

De vuelta a casa de su madre en la profunda caverna
Nadó la joven Baya de Oro. Pero Tom no la siguió;
Se sentó en nudosas raíces de sauce, bajo el sol,
Secando sus botas amarillas y su ensuciada pluma.

Se despertó entonces el Hombre Sauce, empezó su canto,
Cantó y Tom se durmió pronto bajo las oscilantes ramas;
En una hendidura lo atrapó con fuerza; ¡clack! Se cerró,
Y atrapó a Tom Bombadil, chaqueta, sombrero y pluma.

“¡Ja, Tom Bombadil! ¿En qué estabas pensando,
Husmeando en mi árbol, observando como bebo
en mi profunda casa de madera, cosquilleándome con tu pluma,
Salpicando mi cara como la lluvia?”

“¡Déjame salir, Viejo Hombre Sauce!
Estoy bien tieso aquí, no son buena almohada
Tus raíces duras y torcidas. ¡Bebe el agua del río!
¡Vuelve a dormir de nuevo, como la Hija del Río!”

El Hombre Sauce lo dejó libre cuando oyó sus palabras;
Cerró enseguida su casa de madera, refunfuñando y crujiendo,
Susurrando dentro de su árbol. Fuera de la cañada del sauce
Fue Tom caminando junto al Tornasauce.
Bajo los aleros del bosque se sentó mientras escuchaba:
En las ramas, los pájaros sibilantes gorjeaban y silbaban.
Las mariposas se estremecían y temblaban sobre su cabeza,
Hasta que llegaron nubes grises, y el Sol se hundió.

Tom se apresuró entonces. La lluvia empezó a caer,
Anillos circulares se esparcían en el fluyente río;
Sopló un viento, las agitadas hojas dejaron caer frías gotas;
El Viejo Tom se deslizó en un acogedor agujero.

Salió el Tejón, con su nevada frente
Y sus oscuros ojos parpadeantes. En la colina excavaba
Con su mujer y sus muchos hijos. Por la chaqueta le agarraron,
Bajo tierra le arrastraron, le llevaron a sus túneles.

Dentro de su casa secreta, se sentaron murmurando:
“¡Eh, Tom Bombadil!, ¿de donde has salido revolcándote,
Quebrando la puerta? Los Tejones te han atrapado.
¡Nunca encontrarás el camino por el que has entrado!”

“Ahora, viejo Tejón, ¿oyes lo que digo?
¡Enséñame la salida ahora mismo! Debo salir a caminar.
Llévame a tu puerta trasera, bajo las eglantinas;
¡Luego limpia tus sucias zarpas, enjuaga tus narices llenas de tierra!
Vuelve a dormir de nuevo en tu lecho de paja,
¡Cómo la Bella Baya de Oro y el Viejo Hombre Sauce!”

Entonces los tejones dijeron: “¡Discúlpanos!”
Mostraron a Tom la salida de su espinoso jardín,
Volvieron y se ocultaron, agitándose y temblando,
Bloquearon sus puertas, cubriéndolas con tierra.

La lluvia pasó. El cielo se aclaró, y en la noche de verano
el Viejo Tom Bombadil reía mientras volvía a casa,
Desatrancó su puerta de nuevo, y abrió una contraventana.
En la cocina las polillas empezaron a revolotear;
A través de la ventana Tom vio a las nacientes estrellas titilar,
Y a la delgada luna nueva descender hacia el oeste.

La oscuridad cayó sobre la colina. Tom encendió una vela;
Se oyeron crujidos en la escalera, giró el tirador de la puerta
“¡Huu, Tom Bombadil! ¡Mira lo que te trae la noche!
Estoy aquí, tras la puerta. ¡Por fin te he atrapado!
Olvidaste al Tumulario del viejo montículo
Allá en la cima de la colina, en el círculo de piedras.
Es libre de nuevo. Bajo tierra te llevará.
¡Pobre Tom Bombadil, pálido y frío te tornará!”

“¡Fuera! ¡Cierra la puerta y no vuelvas nunca!
¡Llévate tus centelleantes ojos, tu risa hueca!
Vuelve al montículo herboso, en tu lecho de piedra
tiende tu cabeza huesuda, como el Viejo Hombre Sauce,
Como la joven Baya de Oro, y los Tejones en su madriguera.
¡Vuelve al oro enterrado y a la tristeza olvidada!”

Huyó el Tumulario saltando por la ventana,
A través del patio, sobre la tapia como una sombra barrida,
Lamentándose volvió a la colina, al inclinado círculo de piedras,
Bajo el montículo solitario, agitando sus anillos de hueso.

El Viejo Tom Bombadil yació sobre su almohada
Más dulce que Baya de Oro, más tranquilo que el Sauce,
Más abrigado que los Tejones o que los Tumularios;
Durmió como un tronco, roncó como un fuelle.

Se despertó con la luz de la mañana, silbó como un estornino,
Cantó, “¡Ven, derry-dol, alegre-dol, querida!”
Palmeó su abollado sombrero, botas, chaqueta y pluma;
Abrió la ventana al clima soleado.

El sabio Viejo Bombadil era un sujeto cauteloso;
De chaqueta azul brillante y botas amarillas.
Nadie atrapó nunca al Viejo Tom en las colinas o en la cañada,
Andando por los senderos del bosque, o junto al Tornasauce,
O en los estanques de lirios, en un bote sobre el agua.
Pero un día Tom fue y capturó a la Hija del Río,
Con su vestido verde, su suelto cabello, sentada en el juncal,
Cantando antiguas canciones de agua a los pájaros en los arbustos.

¡La atrapó, la agarró velozmente! Las ratas de agua se escabulleron,
Las plantas silbaron, las garzas gritaron, y el corazón de ella se agitaba.
Dijo Tom Bombadil: “¡Aquí está mi hermosa doncella!
¡Deberías venir a casa conmigo! La mesa está puesta:
Crema amarilla, panal de miel, mantequilla y pan blanco;
Rosas en la ventana y pájaros piando en los postigos.
¡Deberías venir bajo la colina! ¡No temas por tu madre
En su profundo y herboso estanque: ¡no hallarás un amante allí!

El viejo Tom Bombadil tuvo una alegre boda,
Coronado de ranúnculos, sin pluma ni sombrero;
Su esposa con nomeolvides y lirios como guirnalda
Estaba vestida de verde y plata. Él cantaba como un estornino,
Zumbaba como una abeja, tocaba el violín,
Abrazaba a su Doncella del Río por su delgada cintura.

Las lámparas brillaban en su casa, y la cama era blanca;
En la brillante luna de miel, los Tejones llegaron con paso suave,
Bailaron bajo la Colina, y el Viejo Hombre Sauce
golpeó, golpeó el cristal de la ventana, mientras dormían en la cama,
En la orilla junto a las cañas la Dama del Río suspiraba,
Oyendo al viejo Tumulario gritar en su montículo.

El Viejo Tom Bombadil no prestó atención a las voces,
Golpes, crujidos, pies danzantes, ruidos nocturnos;
Durmió hasta que el Sol salió, y entonces como un estornino cantó:
“¡Hey! ¡Ven derry-dol, alegre-dol, querida!”
Sentado junto a la puerta, cortando ramas de sauce,
Mientras la Hermosa Baya de Oro peinaba sus rubias trenzas

Para terminar, hacer mención a Samsagaz Gamyi, del que también hice una entrada. Me gustó más ésta ^^

Thursday, May 24, 2007


-"¿Recordarás aún el mar...?"

No, no logro recordar el mar marrón, mareante, maravilloso. Cállate.
-¿Qué día es hoy?
-Domingo; domingo dormilón, de agua.
-Esos ladrillos rojos de ahí enfrente proclaman a aullidos que es sábado.
-Hay segundos derretidos en sus grietas y por eso quedan rayos de sol de la tez de la primavera relumbrando aún en las horas más oscuras de la madrugada. El hecho de que el tiempo se arrastre es señal inequívoca de que observamos un domingo.
-¿Por qué hablas de forma tan remilgada?
- No me gusta hablar, y cuando lo hago todavía pretendo ser escuchada. Si puedo digo cosas que me gustaría esuchar, aunque suenen huecas, aunque no sean novedosas... pero casi nunca puedo.
-Pura palabrería inútil, en pocas palabras.
-Sí... No seas impertinente. Después de todo eres sólo un personaje.

Se despegó de mi lado arrojándose por la ventana desde la que habíamos estado viendo languidecer un domingo.